En el aire se paga peaje doble, y el examen de Principios de vuelo quiere que sepas distinguir los dos cobradores: la resistencia parásita, que castiga la velocidad, y la inducida, que castiga la lentitud. Su suma dibuja la curva más útil de la asignatura.
Resistencia parásita: el precio de moverse
Todo lo que no contribuye a sustentar, resiste: la forma del avión y su oposición al flujo, la fricción del aire con cada centímetro de superficie, y la interferencia donde se juntan ala, fuselaje y tren. Su ley es sencilla y despiadada: crece con el cuadrado de la velocidad. Doble velocidad, cuádruple parásita, el motivo por el que los últimos nudos de crucero salen carísimos y por el que carenados y superficies limpias no son estética.
Resistencia inducida: el precio de sustentar
La diferencia de presiones que sustenta también fuga por las puntas del ala: el aire del intradós (alta presión) se derrama hacia el extradós (baja) generando los torbellinos de punta de ala, los mismos de la estela turbulenta. Ese remolino inclina la sustentación hacia atrás: la componente que mira hacia atrás es la inducida.
Su ley es la contraintuitiva: máxima a baja velocidad (mucho ángulo de ataque para sostener el peso, torbellinos intensos) y decreciente al acelerar. También crece con el peso y con el factor de carga, y se mitiga con alargamiento alar grande y dispositivos de punta de ala.
La curva total y sus dos regímenes
Suma ambas y sale la curva en U de la resistencia total:
- A la derecha (rápido): domina la parásita, acelerar cuesta cada vez más.
- A la izquierda (lento): domina la inducida, y aquí vive la paradoja del segundo régimen: por debajo de la velocidad de mínima resistencia, volar más despacio exige más potencia. Es la trampa energética de las aproximaciones lentas y mal llevadas.
- En el valle: resistencia total mínima = máxima eficiencia (mejor L/D) = la referencia del mejor planeo con motor parado.
Así se pregunta en el examen
A medida que un avión reduce su velocidad en vuelo nivelado, la resistencia inducida:
a) Disminuye, porque hay menos flujo de aire
b) Aumenta, porque se requiere mayor ángulo de ataque y se intensifican los torbellinos de punta de ala
c) Permanece constante
d) Solo cambia si se extienden los flapsRespuesta correcta: b). Es la pregunta estrella del tema, diseñada contra la intuición de que “menos velocidad = menos resistencia”. Menos velocidad = más ángulo = más inducida; la que baja con la velocidad es la parásita.
Cómo fijarlo
Dibuja la curva en U con sus dos componentes y márcale el valle: ese único gráfico responde a casi todas las variantes de pregunta. Entrena en los test de Principios de vuelo y cierra el bloque de fuerzas con el factor de carga.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la resistencia parásita?
La que no tiene nada que ver con producir sustentación: forma del fuselaje, fricción con la superficie e interferencias entre elementos. Crece con el cuadrado de la velocidad: cuanto más rápido, más factura.
¿Qué es la resistencia inducida?
El precio de sustentar: nace de los torbellinos de punta de ala que produce la diferencia de presiones. Es máxima a baja velocidad (mucho ángulo de ataque) y disminuye al acelerar - el comportamiento contraintuitivo que más se pregunta.
¿Por qué la inducida crece al volar despacio?
Porque despacio necesitas mucho ángulo de ataque para sostener el peso, y con él se intensifican los torbellinos de punta de ala. Sustentación ‘barata’ no existe: a baja velocidad se paga en inducida.
¿Qué pasa en el punto donde ambas se cruzan?
Que la resistencia total es mínima: es la velocidad de máxima eficiencia aerodinámica (mejor relación L/D), la referencia del mejor planeo. Por debajo de ella, el avión entra en el ‘segundo régimen’, donde ir más despacio exige más potencia.